miércoles, 24 de julio de 2013
jueves, 18 de julio de 2013
Martin Luther King, Jr.
"Tengo un sueño"
DISCURSO EN WASHINGTON, D.C.
Pronunciado: El 28 de agosto de 1963 delante del monumento a Abraham Lincoln en Washington, DC, durante una histórica manifestación de más de 200,000 en pro de los derechos civiles para los negros en los EE.UU.
Versión al castellano: No consta.
Versión digital: Wikisource en Español, 2006.
Esta edición: Marxists Internet Archive, septiembre de 2006.
Derechos: El contenido está disponible bajo los términos de la GNU Free Documentation License.
Versión al castellano: No consta.
Versión digital: Wikisource en Español, 2006.
Esta edición: Marxists Internet Archive, septiembre de 2006.
Derechos: El contenido está disponible bajo los términos de la GNU Free Documentation License.
Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.
Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.
Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.
También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.
Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.
1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.
Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo quedarán satisfechos?"
Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente".
Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.
Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.
Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".
Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".
Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.
Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.
Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.
Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.
Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antecesores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.
Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! "De cada costado de la montaña, que repique la libertad".
Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!"
martes, 16 de julio de 2013
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¿Qué es COOP57?
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COOP57 es una cooperativa de servicios que destina sus
recursos a dar préstamos a proyectos de economía social que promuevan
la ocupación, fomenten el cooperativismo, el asociacionismo y la solidaridad
en general, y promuevan la sostenibilidad sobre la base de principios éticos
y solidarios.
Los recursos propios de COOP57 proceden principalmente de dos fuentes:
En COOP57 sabemos dónde va nuestro dinero. Invertimos en proyectos con un alto
contenido social y evitamos la paradoja de estar defendiendo principios,
causas y valores éticos y solidarios mientras nuestro dinero puede estar financiando
todo lo contrario.
En COOP57 decidimos dónde va nuestro dinero. Las personas y las entidades que
depositamos nuestros ahorros en COOP57 participamos en la determinación de
los principios y criterios de inversión y en la gestión de los recursos. Gestionamos
nuestros recursos con criterios democráticos y de transparencia.
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Respuestas a las preguntas generales
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Respuestas a las preguntas sobre
entidades
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Ahorrar en COOP57 como socio/a colaborador
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viernes, 12 de julio de 2013
miércoles, 10 de julio de 2013
Tan cerca, tan lejos
Libros
Si hay un libro que recomendaría leer con urgencia para poder entender mejor la raíz de las revueltas actuales en el mundo árabe, sería este magnífico ensayo de Eugene Rogan, historiador de la Universidad de Oxford y uno de los más reputados especialistas en la Historia de los árabes.
Este ensayo se basa en largos años de estudio y en una rigurosa investigación de fuentes locales, viejas crónicas, manuscritos y memorias. Así, tiene el mérito de lograr hacernos entender cómo se sienten los árabes y cómo ven el mundo desde sus países y su cultura.
Hay mucha ignorancia sobre el mundo árabe en Occidente. Prueba de ello es que nadie pudo prever el estallido de los conflictos actuales en el sur del Mediterráneo. Por si fuera poco, las explicaciones sobre su futuro inmediato oscilan entre las ingenuas, que creen que el modelo de transición europea se puede reproducir allí, y las que se dejan llevar por los estereotipos e insisten en que los países islámicos no están preparados para vivir en democracia.
¿Liberar o invadir?
El análisis de Rogan es el mejor remedio contra todas ellas y debe ser leído por quienes quieran comprender mejor cómo funciona un mundo tan lejano culturalmente pero cercano geográficamente. Como bien escribe el autor, los políticos y los intelectuales deben prestar más atención a la Historia si aspiran a poner remedio a los males que hoy afligen a los árabes.
Rogan explica que, a través de los siglos, los líderes occidentales han presentado sus invasiones del mundo árabe como liberaciones. Así ha sido desde los tiempos de Napoleón hasta la invasión dirigida por George Bush. Los árabes siempre las han visto, en cambio, como simples invasiones contra las que hay que defenderse, aunque también ha habido élites que han entendido y compartido las ideas occidentales que justificaban la intervención.
El autor subraya los numerosos problemas creados por la colonización europea -desde luego, Francia y Gran Bretaña no salen bien parados en el libro-. Explica también que para entender la raíz del atraso, la opresión y la inestabilidad que impiden el progreso de los árabes hay que remontarse a la época del Imperio Otomano, tan bien descrita en estas páginas.
Con respecto a la época más reciente, Rogan estudia muy bien las notables diferencias que hay entre los países árabes desde el punto de vista cultural, político y económico, y las razones por las que algunos son especialmente problemáticos. Por ejemplo, cita un escrito del rey Faisal de Irak en el que se lamentaba de que no existen los iraquíes, sino masas de seres humanos sin concepto de patria, seguidoras de tradiciones religiosas absurdas y siempre preparadas para levantarse contra cualquier gobierno. Sorprende hasta qué punto esta confesión del monarca, realizada en los años 20, aporta claves para entender el Irak actual.
El autor ofrece muy buenas explicaciones sobre los factores de inestabilidad que son generales en los países árabes. Concluye que desgraciadamente, en esta parte del mundo, los terroristas han logrado sus objetivos en numerosas ocasiones. Es el caso de Palestina en 1945: el terrible atentado en el hotel David de Jerusalén contribuyó a convencer a los británicos de que deberían abandonar este protectorado cuanto antes, como pretendían los terroristas.
Partidos islamistas
Con respecto al enorme poder del Islam en la política, Rogan explica que una característica del mundo árabe es que los partidos mejor organizados son los islámicos. Una de las razones por las que tienen tanta atracción es que los árabes han probado todo tipo de regímenes desde su formación como estados independientes: monarquías, repúblicas plutocráticas, dictaduras socialistas...; y ante la decepción que les han producido estos experimentos políticos, solo les queda lo que conocen desde siempre. Por eso goza de tanta fuerza el islamismo; y por eso la democracia en los países árabes suele llevar al gobierno de los partidos islamistas, para decepción de los observadores occidentales.
Es predecible que en los próximos años se publique mucho sobre el mundo árabe; sin embargo, será difícil escribir una Historia moderna de los árabes en un solo volumen que pueda superar a este magnífico libro.
Julio Crespo MacLennan
lunes, 8 de julio de 2013
CENTRO de PERIÓDICOS: Las 25 noticias más censuradas en Estados Unidos
CENTRO de PERIÓDICOS: Las 25 noticias más censuradas en Estados Unidos: Las 25 noticias + censuradas en EEUU Las 25 noticias más censuradas en 2011/2012 en Estados Unidos Ernesto Carmona Map...
jueves, 4 de julio de 2013
la CHILÍN Y EUROFISION
Cristina López Chilín, si usted tiene un perro que ladre mas fuerte que ella en los debates y tertulias, presentelo a Eurofisión. Eramos pocos, y pario Maria Antonia Iglesias.
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